NOTICIAS DE KALTUN

Hace unos meses aos presentábamos a Kaltun, una pequeña niña saharaui con graves quemaduras en gran parte de su cuerpo que le impedían la movilidad y que se había instalado en nuestra Casa de Acogida en Alicante, para recuperarse de sus dolencias.
Como también informáramos, el pasado mes de julio era intervenida quirúrgicamente por el reconocido Dr. Cavadas, fruto del trabajo de la Asociación Dar Al Karama. Hoy, meses después, Kaltun vuelve a sonreír.
Así de alegre la vemos en el reportaje que el diario la verdad.es publicó hace pocos días, os enlazamos a la noticia para que podais compartir con nosotros la gran satisfacción.
KALTUN VUELVE A ABRAZAR

Kaltun sonríe, corre por toda la casa, enseña orgullosa su mayor tesoro, una taza que le han regalado por su octavo cumpleaños. No para de hablar y posa ante la cámara, ilusionada, con los brazos bien en alto, como una pequeña bailarina. Tiene motivos para estar tan contenta ya que, hasta hace apenas un mes, no hubiera podido realizar este simple gesto. Ahora, gracias a una compleja intervención del doctor Pedro Cavadas, Kaltun ha recuperado sus alas, su movilidad y su libertad.

Nació en los campamentos saharauis de Tindouf, en concreto, en L’Aaiún. Un mal día, cuando tenía apenas dos años, el fuego dejó marcado su cuerpo con terribles quemaduras que le condicionaron la vida hasta que cayó en manos de la asociación Dar al Karama, que acoge a niños saharauis enfermos para ofrecerles un tratamiento que en el desierto argelino no pueden encontrar.

Tiene quemaduras en la espalda, el tórax y el brazo, axila y pierna derechos que, más allá de constituir un problema estético, le han ocasionado múltiples complicaciones en el crecimiento y, sobre todo, le habían dejado inutilizado el brazo derecho. Apenas podía moverlo o levantarlo dado que la piel había cicatrizado de forma que se lo impedía. Además, corría el riesgo de sufrir también problemas en el desarrollo de su pecho izquierdo y en otras partes de su musculatura y de su esqueleto, que se curvaban hacia ese lado.

En noviembre del 2009, Kaltun llegó junto con otros cuatro pequeños a Alicante. Detrás dejaba una intensa labor burocrática por parte de la Comisión de Evacuación de la República Arabe Saharaui Democrática, que pone en contacto a las familias de los pequeños con patologías graves y a Dar al Karama.

Una vez instalada en el hogar de la dignidad, (es lo que significa, en español, dar al karama), la asociación empezó a mover los hilos para lograr su recuperación. En un primer momento, se dirigieron al Hospital de Sant Joan, con el que Dar al Karama tiene firmado un convenio de cooperación. Desde allí, les derivaron a un especialista en el Hospital General de Alicante.

Sin embargo, las expectativas que les ofrecieron no fueron muy buenas. «Nos dijeron que era necesaria una intervención bastante agresiva y arriesgada, que podía dejarle secuelas», explica Luis García, tesorero de la asociación. El problema estribaba en evitar una arteria cercana a la superficie quemada que, en caso de resultar afectada, «podría incluso hacerle perder el brazo», añade García.

Con la firme intención de tratar de evitar este riesgo para la pequeña Kaltun, intentaron buscar otras opiniones médicas y así llegaron a las puertas del doctor Pedro Cavadas, destacado cirujano plástico especializado en la reconstrucción de tejidos, entre cuyos logros se encuentra el primer trasplante de cara de España.

La disposición con la que se encontraron en Valencia no pudo ser mejor: «Todo fueron facilidades desde el primer momento, estamos verdaderamente impresionados con la actitud y la entrega del doctor Cavadas y de todo su equipo», señala García.

De hecho, apenas transcurrió una semana desde que el doctor examinó a la niña por primera vez hasta la intervención que le ha cambiado la vida. Ésta se produjo el día 8 de julio y en ella Cavadas y su equipo lograron eliminar la piel sobrante del brazo de Kaltun sin dañar ningún otro tejido, órgano o arteria y le implantaron un injerto de su propia piel, obtenido de la parte interior del muslo derecho, que no estaba afectado.

La operación, realizada en el hospital Virgen del Consuelo, resultó un éxito y sólo fue necesaria otra pequeña intervención más para mejorar el injerto.
Transcurrido un mes y medio, Kaltun ha recuperado totalmente la movilidad del brazo. En estos momentos asiste a revisiones periódicas en la clínica del doctor Cavadas para que le realicen curas en la pierna de la que se le extrajo piel para el injerto.
Tanto la intervención como el tratamiento se realizan en centros privados, pero la asociación no ha tenido que pagar nada por ellos, una muestra más de la generosidad de Cavadas, que en estos momentos se encuentra en Kenia, donde practica intervenciones reconstructivas a través de su fundación.

Todo apunta a que Kaltun no sufrirá ninguna secuela, aunque todavía le queda camino por recorrer. «En estos momentos los médicos nos dicen que es importante que corrija su postura al andar, para que no le afecte al desarrollo y que tendrá que seguir un proceso de rehabilitación y de recuperación de la musculatura», indica García.
Es decir, que al menos le queda un año de estancia en Alicante, antes de volver totalmente recuperada a los campamentos, con su familia, que está feliz y muy agradecida por la recuperación de la niña.

A pesar de ser tan pequeña, se ha adaptado perfectamente a la casa de acogida y habla de forma fluida en español. Está escolarizada y no se separa de sus compañeros de la casa, Salek, de 6 años, y Mohamed, de 7. No obstante, echa de menos a su familia: «Estoy bien aquí», dice, pero al rato pregunta en voz baja si vendrán sus padres o cuándo podrá ir ella a los campamentos.
«Normalmente vienen los padres a verles, como el de Mohamed, que está aquí ahora, pero a veces es muy difícil por su situación económica o por burocracia», señala García, que apunta a que quizá sea Kaltun la que vaya a verles pronto con la asociación.

Ella sonríe de nuevo ante esta perspectiva y vuelve a abrir los brazos, esta vez para abrazar al pequeño Salek y jugar con él a los médicos, una profesión que parece que le atrae. Quizá quiera devolver algún día a otros todo lo que el doctor Cavadas ha hecho por ella.

DAR AL KARAMA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Os enlazamos el reportaje publicado en el diario La Verdad el pasado 28 de Agosto, que hacía referencia a nuestra Asociación.

DAR AL KARAMA LAMENTA LAS TRABAS PARA TRAER A LOS NIÑOS

La asociación Dar al Karama nació hace ya ocho años con el firme objetivo de ofrecer a los niños saharauis enfermos una oportunidad de recuperación que el exilio en el desierto les ha negado. La presidenta, Ilde García, y su marido, acogieron un verano a un pequeño saharaui y, desde entonces, no han dejado de trabajar por ellos. Ya son cerca de 70 los menores que han logrado recuperarse de sus patologías gracias a su labor. Sin embargo, las cosas no siempre son fáciles para ellos.

«El problema con el que nos encontramos siempre es con la burocracia y las dificultades para conseguir pasaportes para los niños», apunta el tesorero de Dar al Karama, Luis García. Desde que se localiza a un niño con alguna patología grave que requiere el traslado a España para curarse hasta que realmente llega a Alicante, pueden pasar meses, un tiempo que en ocasiones no hace más que agravar los problemas que padecen.

«Hay muchas trabas y en los últimos años aún más y es una pena que una casa que tiene capacidad para ocho niños no siempre pueda estar al completo y no porque no haya niños enfermos, que sería lo ideal, sino porque no pueden venir», señala García. Y es que, para traer a los pequeños tienen que pasar por multitud de trabas y poner en comunicación a los gobiernos saharaui, argelino y español, que conceden los pasaportes y los permisos pertinentes para el traslado y la residencia de los niños en Alicante.

La situación actual de la casa es un claro ejemplo. En estos momentos hay tres niños acogidos, Kaltun, de ocho años, Salek, de seis, que fue operado de una seria desviación de su rodilla, y Mohamed, de siete, que padece diabetes tipo 1. Esperan desde hace tiempo a otros cinco pequeños, que parece que finalmente van a llegar en septiembre, si no se encuentran algún nuevo obstáculo en el camino.

La asociación aún no sabe cuáles son las enfermedades que padecen, porque aún no les han llegado sus informes, pero están preparados para todo. En estos años, han pasado por ella niños con multitud de patologías graves, desde las enfermedades óseas hasta el cáncer, pasando por la discapacidad psíquica.

Algunos se han quedado apenas unos meses y otros varios años, en función de la gravedad que presentaban o de las complicaciones del tratamiento que debían seguir, pero todos ellos vuelven, ya completamente sanos, a sus familias, ya que la asociación cuida mucho que no pierdan los vínculos afectivos con los suyos y con su tierra.